¿Dónde queda lo cotidiano?

Cuando hablamos de cotidianidad, ésta parece adquirir siempre un carácter despectivo y decimos algo así como “bah! lo de todos los días”.
Que algo suceda a diario, por tanto, toma una significación de mera repetición, de nuestros actos, de los acontecimientos que nos suceden, etc., de algún tipo de automatismo. Lo novedoso, sin embargo, siempre es bienvenido cuando nos hace salirnos fuera de lo ordinario.

La cotidianidad está viéndose menguada en un mundo cada vez más programado en su novedad. Las ciudades son cada vez más novedosas, en sus diseños, en su arquitectura, etc., en su estética, dificultando la posibilidad de disfrutar de la vida cotidiana.

Por el contrario, para conocer lo novedoso tenemos que tener la posibilidad de vivir nuestra cotidianidad. La exigencia de un siempre nuevo nos deja estériles, narcotizados ante la necesaria vivencia de la riqueza de nuestro día a día.

Por una apuesta situacionista de lo ordinario, que no de la ordinariedad.



Creative Commons License
El contenido de esta página está bajo una licencia de Creative Commons.
Al copiar se debe reconocer al autor y el proyecto "Quédense dentro y cierren las ventanas" de Iratxe Jaio y Klaas van Gorkum, y poner el enlace a esta página.

Distribuir contenido